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jueves, 7 de septiembre de 2023

27 de agosto de 1936 y 27 de agosto 2023

 

La mayor aberración histórica reside en el tópico del todos hicieron lo mismo. El todos fueron iguales es un spot publicitario demoledor, porque equipara a los dos bandos: anula el derecho a la legítima defensa y a la resistencia ante un golpe de Estado; no distingue entre la actuación democrática y la anticonstitucional, ni entre la violencia programada por los sublevados y la provocada en la masa inculta, indignada por la sublevación.

En la Guerra Civil no todos fueron iguales ni hicieron lo mismo, y las razones de la lucha fueron muy diferentes, así como las motivaciones y los métodos. La tesis del equiparamiento a ultranza entre ambos bandos conduce a la aberración de legitimar por igual el golpismo y la defensa de la legalidad establecida.

Francisco Moreno Gómez.



El día 27 de agosto, la alcaldesa anunciaba, en la conmemoración de la masacre ocurrida el 27 de agosto de 1936, que, a partir del año que viene, habrá un acto de homenaje dirigido "a todas las víctimas que sufrieron las consecuencias de la Guerra Civil en esta localidad". Además, expresó su deseo de que sea un acto de "unión y concordia".

Desde Cambiemos Palma del Río queremos manifestar nuestra más rotunda oposición a esta inaceptable iniciativa.

El 27 de agosto de 1936 tropas del Ejército sublevado y milicias fascistas ejecutaron a centenares de personas inocentes sin el más mínimo reparo y con engaños. Los responsables de esta masacre son de sobra conocidos por la investigación histórica y por el saber popular que ha ido transmitiendo de boca en boca las escenas de terror que allí se produjeron.

La dictadura franquista creó un discurso en el que justificó aquellos asesinatos y otras ejecuciones como justa revancha de la Cruzada contra los enemigos de la patria y el cristianismo, contra los demonios comunistas y anarquistas.

El castigo y la condena al silencio al que sometieron a l@s vencid@s duró 42 años.

Ya sobre la década de los 60, empieza a tomar fuerza, en parte de los franquistas “aperturistas” hablar de la guerra como una «tragedia colectiva», una locura y un fracaso de todos los españoles, “todos fuimos culpables”. Algo parecido pasaba en el PCE y el PSOE, que buscan la “reconciliación nacional” como mejor forma de poder derribar el Franquismo de manera pacífica. Esto implicaba cierta amnesia. pues el perdón recíproco exige el olvido y, en política, la amnistía de todos los responsables.

Se pensaba ya en la Transición y se impuso el discurso de pasar página, de no remover el pasado, todo por la "Reconciliación". Algunos "gestos" institucionales quisieron poner "paños calientes" sobre las profundas heridas pendientes de curar. No había poder real para exigir más... Los pilares del nuevo régimen estaban cimentados sobre los del antiguo y había “peligro” de una involución, de ruidos de sables...

Tantas personas asesinadas, tantas fosas comunes sin abrir esperaban investigación histórica, justicia y reparación social para las víctimas del Franquismo. Los primeros años del siglo XXI vieron aparecer las asociaciones memorialistas. Su incesante trabajo provocó una mayor concienciación social. Fruto de esa presión comunitaria son las actuales leyes de la Memoria, muy cuestionadas por acción u omisión por la derecha política y defendidas, sin mucha convicción, por algunos sectores de la socialdemocracia. Algunos sectores del PSOE, que ahora se ponen las manos en la cabeza ante la propuesta de la nueva alcaldesa, ocultan que si hemos llegado hasta esta situación de falta de conocimiento, justicia y reparación hacia las víctimas es porque ellos, que han tenido décadas en el poder local, provincial y autonómico han sido incapaces de liderar una política decidida para hacer posible la excavación de las fosas. Siempre han ido a remolque de la presión social de los foros de la memoria y de los partidos de izquierda.

El Partido Popular quiere construir ahora un discurso en el que se retoma el concepto, esgrimido durante la Transición, de "Reconciliación", pero concebido desde una óptica diferente. Las nuevas premisas se basan en que "todas las guerras generan violencia", "en ambos bandos se produjeron asesinatos", “todos sufrieron las consecuencias de la guerra”. Bajo ese paraguas conceptual " todas las víctimas son iguales ". " Todas merecen el mismo reconocimiento".

En los círculos de la derecha y en el “revisionismo” histórico de esta época, guerra y régimen franquista, se vuelven a historiar como antaño.

Adolece ese bagaje conceptual de rigor histórico y de falta de sensibilidad que sitúa en el mismo nivel a las víctimas franquistas y a sus asesinos. En el plano político, se crea un discurso que perpetúa la discriminación, en la actualidad, de las víctimas del Franquismo.

En este contexto debemos situar la propuesta presentada por la Alcaldesa, a la cual nos oponemos rotundamente.

El día 27 de agosto se conmemora, desde el año 2013, el reconocimiento que el Ayuntamiento hace a las víctimas del régimen franquista. Desde Cambiemos Palma del Río entendemos que este reconocimiento es fundamental desde una perspectiva política.


¿Qué hace, a día de hoy en Palma del Río, diferentes a las víctimas del Franquismo de las víctimas que se produjeron durante el periodo del Comité para la defensa de la República?

1.- Investigación histórica y conocimiento sobre lo ocurrido desde la entrada de los sublevados en el pueblo.

    Aunque se han realizado varias investigaciones sobre lo ocurrido desde la entrada de los militares sublevados y los fascistas, aún queda mucho por conocer: las fosas comunes siguen sin excavarse en su totalidad. No sabemos el número de personas enterradas en fosas y cunetas, que se cuentan por centenares. No sabemos y probablemente nunca sabremos el nombre de todos esos hombres y mujeres.

    Las personas asesinadas durante el periodo del Comité para la defensa de la República están perfectamente cuantificadas, sabemos sus nombres y las circunstancias en las que murieron.

2.- Justicia.

    Todas las personas que aún permanecen en las fosas tienen derecho a un enterramiento hecho desde el respeto y la dignidad. Después de 87 años esa deuda social todavía perdura. Los familiares y amigos de estas personas no han tenido la posibilidad de recoger los restos de sus allegados y tener un sitio digno al que ir a lamentar su pérdida.

    Los restos de las personas asesinadas durante el periodo del Comité fueron exhumadas a los pocos meses de ser enterradas en fosas comunes y llevados al lugar que sus familiares eligieron. Sus familiares tuvieron desde ese momento la posibilidad de visitar a sus difuntos.

3.- Reparación.

Desde la instauración del régimen dictatorial, los vencidos, las víctimas, tuvieron que soportar un discurso social en el que se les tachaba de ser escoria de la sociedad. Todo el aparato de Régimen se puso a funcionar para estigmatizarlas.

En multitud de casos, fueron sometidos a juicios sumarísimos que los condenaban a las penas de muerte o prisión, sin las suficientes garantías procesales.
Los familiares de estas víctimas tuvieron que soportar también el escarnio social de ser señalados durante décadas como mala gente. Muchos tuvieron que "buscarse la vida" sin más ayuda del Estado que un poco de leche o pan proporcionados para sus hijos en el Auxilio Social. Viudas, huérfanos y ancianos siguieron adelante gracias a la solidaridad familiar.

Por su parte las víctimas asesinadas durante el periodo del Comité fueron tratadas desde el primer momento como héroes y mártires de la nueva España. Se les proporcionó un importante reconocimiento social: muchas calles tuvieron sus nombres, algunas lo siguen teniendo. Otras han sido beatificadas con el transcurrir de los años.

Los familiares de estas víctimas tuvieron un reconocimiento social que les permitía tener importantes ventajas sociales. Se les facilitaba subvenciones y trabajo en la administración o en la empresa privada que les permitía afrontar la vida con otras posibilidades.


NO, NO TODAS LAS VÍCTIMAS FUERON TRATADAS POR IGUAL.
El relato que nos quiere presentar la alcaldesa no es real y esconde, a sabiendas, el blanqueo de los asesinos y de un Régimen dictatorial.

Esta discriminación y desigualdad tan patente hace imposible, hoy por hoy, la reconciliación y la concordia.