El “Inventario general de bienes y derechos del Ayuntamiento de Palma del Río”, en su apartado de “Vías de dominio público y uso público”, fue actualizado y aprobado por el Pleno Municipal del día 22 de diciembre de 2022. Quedaban registrados así un total de 74 “caminos públicos” de titularidad municipal que se distribuyen por todo el término municipal, alcanzando una longitud total aproximada de 171 kilómetros.
Por lo que respecta a la clasificación de las “Vías pecuarias”, de titularidad pública y responsabilidad directa de la Junta de Andalucía, muestra un catálogo de 12 vías, que suman una longitud total aproximada de unos 72 kilómetros.
Este conjunto viario vertebra las comunicaciones en el territorio y es un elemento fundamental del Patrimonio Cultural y Medioambiental de nuestra comunidad, que se ha formado y evolucionado a través de milenios de historia. Obedece a un interés colectivo, de comunidad, de ahí su titularidad pública.
Uno de los problemas más importantes para la existencia y perdurabilidad de estos caminos y vías es el acoso constante al que se ven sometidos por los intereses privados. Los propietarios que los circundan, en la mayoría de los casos, los usurpan para beneficio propio, sin que el Ayuntamiento ni la Junta de Andalucía hagan lo debido para evitarlo. Las formas de expolio son variadas y su magnitud, bastante mayor de lo que deberíamos permitir como comunidad. Veamos algunos ejemplos:
Para empezar, debemos resaltar que el ataque más usual que reciben las vías públicas es su paulatino estrechamiento. La mayor parte de ellas no conservan el ancho correspondiente, establecido en 6 metros para el caso de los caminos.
De los 74 caminos públicos de titularidad municipal, 42 estaban usurpados en el momento en que se aprobó el Inventario, es decir un 56,75%. Así aparece referenciado en su correspondiente expediente. Así lo conoce el Equipo de Gobierno y aun así no se hace nada para evitarlo.
El expolio más habitual y extendido consiste en colocar una valla para impedir el paso. Es el caso en 30 de ellos.
Camino de La Isla.
Camino de Las Delicias.
La voracidad de los propietarios y la pasividad y dejación de las autoridades hacen posible que imágenes como estas sean frecuentes. Cultivos intensivos invaden la Cañada dejándola reducida a un simple camino de reducidas dimensiones con toda la vegetación natural totalmente destruida. En su lugar una valla metálica pone límite al robo y al expolio de lo común, de lo que es de la ciudadanía, sin que los encargados de velar por lo público hagan nada por evitarlo.
En este tramo, la Cañada vuelve a ser totalmente invadida por los propietarios colindantes. Su trazado se reduce a un camino estrecho en el que se ha eliminado cualquier tipo de vegetación natural.
La Cañada sigue totalmente invadida en este tramo. La propiedad del barbecho situado en primer término ha roturado por completo su trazado. Más adelante, el olivar intensivo ha destrozado cualquier vestigio del trazado de la vía pecuaria, que transcurre siguiendo el cauce del pequeño arroyo que se ve en su tramo final antes de desembocar en el río Genil.
Antes de su encuentro con la carretera que une Palma del Río con Fuente Carreteros, la Cañada se encuentra cortada por una gran valla metálica que impide la circulación. Una vez más, la propiedad privada prevalece sobre la pública.