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viernes, 23 de enero de 2026

En defensa del interés común frente al interés expoliador privado

         El “Inventario general de bienes y derechos del Ayuntamiento de Palma del Río”, en su apartado de “Vías de dominio público y uso público”, fue actualizado y aprobado por el Pleno Municipal del día 22 de diciembre de 2022. Quedaban registrados así un total de 74 “caminos públicos” de titularidad municipal que se distribuyen por todo el término municipal, alcanzando una longitud total aproximada de 171 kilómetros.

Por lo que respecta a la clasificación de las “Vías pecuarias”, de titularidad pública y responsabilidad directa de la Junta de Andalucía, muestra un catálogo de 12 vías, que suman una longitud total aproximada de unos 72 kilómetros.

Este conjunto viario vertebra las comunicaciones en el territorio y es un elemento fundamental del Patrimonio Cultural y Medioambiental de nuestra comunidad, que se ha formado y evolucionado a través de milenios de historia. Obedece a un interés colectivo, de comunidad, de ahí su titularidad pública.

        Uno de los problemas más importantes para la existencia y perdurabilidad de estos caminos y vías es el acoso constante al que se ven sometidos por los intereses privados. Los propietarios que los circundan, en la mayoría de los casos, los usurpan para beneficio propio, sin que el Ayuntamiento ni la Junta de Andalucía hagan lo debido para evitarlo. Las formas de expolio son variadas y su magnitud, bastante mayor de lo que deberíamos permitir como comunidad. Veamos algunos ejemplos:

    Para empezar, debemos resaltar que el ataque más usual que reciben las vías públicas es su paulatino estrechamiento. La mayor parte de ellas no conservan el ancho correspondiente, establecido en 6 metros para el caso de los caminos.

        De los 74 caminos públicos de titularidad municipal, 42 estaban usurpados en el momento en que se aprobó el Inventario, es decir un 56,75%. Así aparece referenciado en su correspondiente expediente. Así lo conoce el Equipo de Gobierno y aun así no se hace nada para evitarlo.

    El expolio más habitual y extendido consiste en colocar una valla para impedir el paso. Es el caso en 30 de ellos.

                            Camino de La  Isla.

                            Camino de Las Delicias.

                                    Camino de El Molinillo.

                                    Camino de El Coscojal.

                                       Camino de Lora del Río a Fuentes de Andalucía.


        Otra práctica muy extendida entre los propietarios es roturar algún tramo del camino e incorporarlo a la superficie que dedican a su cultivo. Es el caso que se repite en 13 de nuestros caminos.

                                Camino de La Campana.

                                Camino de la Verduga  Baja.

                               Camino de Los Lobos.

        Esta práctica también está muy extendida en la apropiación de terrenos en los caminos de servidumbre de las cuencas hidrográficas del Guadalquivir y del Genil.

                                        En el Guadalquivir a la altura de El Remolino.

        En algunas ocasiones la osadía de los propietarios y el “dejar hacer” y “mirar para otro lado” del equipo de gobierno tiene como resultado la desaparición total del trazado del camino. Es el caso de 5 de ellos, en nuestro término municipal.

                                        Camino sin nombre "K".

        Las vías pecuarias sufren también estos tipos de expolio por parte de los propietarios que las rodean. Es el caso, por ejemplo, de la Cañada Real de Sevilla. Tiene una longitud, dentro de nuestro término municipal, de 16.527 metros y una anchura de 75,25 metros.


        La voracidad de los propietarios y la pasividad y dejación de las autoridades hacen posible que imágenes como estas sean frecuentes. Cultivos intensivos invaden la Cañada dejándola reducida a un simple camino de reducidas dimensiones con toda la vegetación natural totalmente destruida. En su lugar una valla metálica pone límite al robo y al expolio de lo común, de lo que es de la ciudadanía, sin que los encargados de velar por lo público hagan nada por evitarlo.


        En este tramo, la Cañada vuelve a ser totalmente invadida por los propietarios colindantes. Su trazado se reduce a un camino estrecho en el que se ha eliminado cualquier tipo de vegetación natural.


        La Cañada sigue totalmente invadida en este tramo. La propiedad del barbecho situado en primer término ha roturado por completo su trazado. Más adelante, el olivar intensivo ha destrozado cualquier vestigio del trazado de la vía pecuaria, que transcurre siguiendo el cauce del pequeño arroyo que se ve en su tramo final antes de desembocar en el río Genil.


        Antes de su encuentro con la carretera que une Palma del Río con Fuente Carreteros, la Cañada se encuentra cortada por una gran valla metálica que impide la circulación. Una vez más, la propiedad privada prevalece sobre la pública.

¿Qué hacemos ante esta situación?

Somos much@s los que venimos denunciando, desde hace bastantes años, el expolio que sufren los caminos públicos y la vías pecuarias. Asociaciones, partidos políticos y personas a título individual hemos manifestado públicamente la situación lamentable en la que se encuentran estas vías. El expolio que los propietarios privados realizan diariamente sobre este Patrimonio, que es de tod@s, no parece tener respuesta por parte de quien tiene la responsabilidad de defenderlo.
Es el Equipo de Gobierno del Ayuntamiento, con la Alcaldesa al frente, quien tiene la responsabilidad legal y el deber moral de velar por la conservación de los caminos públicos. Es el Gobierno Andaluz quien tiene la responsabilidad legal y el deber moral de velar por la conservación de las vías pecuarias. Somos tod@s nosotr@s quienes tenemos el deber de exigir a las autoridades que cumplan con sus obligaciones. Debemos exigirles, ya que parece que se han olvidado de ello, o prefieren mirar hacia otro lado, que  no permitan el expolio que cada día es cometido por los propietarios.


        Hace ya tres años preguntamos lo mismo que ahora le preguntamos a usted:
¿SEÑORA  ALCALDESA, QUÉ HARÁ USTED, RESPECTO A ESTE PATRIMONIO,  CUANDO TERMINE DE LEER ÉSTE ARTÍCULO?